Para empezar, todo transcurre en un ambiente tranquilo y relajado. No hay personas pretenciosas. Si vienes de un transfondo católico o de un transfondo protestante, o de ninguno tan siquiera, te sentirás cómodo. Nosotros reconocemos que somos un grupo de pecadores salvados por la gracia de Dios, tratando de amar al Señor de la mejor manera que podamos. Estamos cansados de guardar las apariencias, ¡así que no lo hacemos!

Cuando nos reunimos los domingos por la mañana, participamos principalmente en tres cosas: 1) la adoración y alabanza de Dios, 2) el estudio de la Palabra de Dios, y 3) el compartir de nuestras vidas unidas en compañerismo. Esto también incluye cantar y orar, escuchar y discutir el mensaje de la Biblia, comer juntos y disfrutar la compañía de cada uno. Es bien sencillo en realidad.

No habrá quejas ni gritos. No “milagros” locos. No experiencias “extáticas”. No manipulación emocional. Cuando alguien ora, nosotros realmente los escuchamos y participamos con ellos en sus oraciones en silencio en nuestros corazones. En resumen, tratamos de respetarnos el uno al otro.

No es que seamos aburridos o no podamos expresarnos con alegría, simplemente no estamos interesados en crear un espectáculo. Nosotros solamente queremos venir con honestidad y ser auténticos ante Dios y ante nosotros mismos, ansiosos por aprender de la Biblia.

¿Niños?

Nuestros niños son miembros importantes de nuestras familias. Nosotros creemos que deben ser incluidos en todo lo que hacemos. Queremos proveer enseñanzas, actividades y cuidar por ellos en una manera que sea apropiada para sus edades y experiencias. Lo que queremos decir es que los niños están bienvenidos a nuestras reuniones, pero también tenemos un cariñoso salón de cuido infantil donde ellos pueden aprender historias de la Biblia también. Esto es una opción de los padres.