Vamos a empezar por decir que no estamos tratando de “competir” con otras iglesias. Nosotros no somos un negocio esperando por más “clientes”. Nosotros estamos fundando una nueva iglesia porque amamos a las personas que se sienten destrozadas y lastimadas. Según las estadísticas, es más probable que una iglesia nueva sea capaz de atraer y alcanzar personas que no asisten o dejaron de asistir a la iglesia, comparado con una iglesia ya establecida. Se siente más seguro hacer preguntas fuertes y buscar de Dios en un contexto libre de presiones.

En segundo lugar, nosotros queremos serle obedientes a Jesús. En el Nuevo Testamento, todos los llamados del evangelio no son simplemente para compartir la fe, sino para hacer discípulos y bautizar. El bautismo es un medio para incorporar nuevas personas a la cariñosa familia de la iglesia.

El evangelismo tradicional se propone forzar a las personas a tomar decisiones o a convertirse. Nosotros reconocemos que aunque las decisiones podrían ser útiles, éstas solamente son el comienzo de una larga jornada de fe. Esa jornada solo puede ser exitosa en el contexto de una comunidad de adoración y de familia.

Finalmente, nosotros estamos fundando una nueva iglesia en San Juan porque amamos a Puerto Rico. Verán, la iglesia es la única institución que existe para el bienestar de personas que no son sus miembros. La iglesia, cuando funciona apropiadamente, se sacrifica y cuida de los demás antes de cuidarse a si misma. Nosotros creemos firmemente que una comunidad cariñosa de entes, que quieren dar sus vidas por el bien de otras, es la mejor manera de traer amor, paz y gracia a Puerto Rico.